Totem I

Registro Coleccionista
Precio visible para coleccionistas

Obra expuesta en:

Mano a mano, Glass House, las Rozas Village, Madrid, 2025

Descripción: Escultura textil

Medidas: 138 x 35 x 35cm

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Contexto

La pieza se presenta como una escultura textil de carácter vertical, formada por una sucesión de volúmenes superpuestos que generan una estructura totémica. Su superficie está completamente recubierta de materiales blandos en un tono crudo, lo que acentúa la unidad visual del conjunto. El cuerpo principal se compone de tres módulos esféricos de diferentes proporciones, conectados mediante anillos textiles que envuelven cada unión. La esfera superior está cubierta por un entramado de cordones y tiras que se cruzan en diversas direcciones, generando un relieve complejo. El volumen central incorpora fragmentos que se desprenden del cuerpo hacia abajo, como pétalos o extensiones orgánicas. La esfera inferior está rodeada por cintas textiles gruesas que se curvan y se adhieren a su superficie. La pieza finaliza en la base con un disco textil reforzado que estabiliza la estructura y, en la parte superior, con un remate compuesto por varias formas apiladas que culminan en un pequeño elemento redondeado. Todo el conjunto mantiene una apariencia sólida pese a la suavidad del material utilizado, lo que otorga a la obra un carácter escultórico y una presencia vertical dominante en el espacio. Erguido, solitario y atento, este cuerpo textil se eleva como una presencia vigilante. Una arquitectura blanda que, sin recurrir a la dureza de la piedra o del metal, se afirma verticalmente como si sostuviera un antiguo pacto con el cielo. Totem se construye en capas: esferas que se apilan, nudos que hablan en silencio, cintas que se entrelazan como recuerdos que no quieren soltarse. Cada sección encierra un ritmo propio, pero todas ascienden hacia la misma dirección: un impulso de elevación que desafía la fragilidad del material. Su blancura no remite a la pureza sino a la potencia de lo latente, a aquello que todavía puede ser nombrado. La fibra protege y al mismo tiempo revela, como una piel que guarda lo que importa y deja ver lo que respira. La pieza se erige como un símbolo, no heredado, sino inventado desde la memoria táctil del hacer. Un tótem que no representa animales ni dioses, sino la fuerza del gesto humano que, al repetir, al anudar, al envolver, transmite el deseo de permanencia. Aquí, lo textil se vuelve rito: una oración cosida, un monumento blando que no necesita gritar para ser escuchado.

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